La pasarela de Labrit

Hace más de dos años que aparecieron las primeras patologías edificatorias en la pasarela de Labrit. Se desprendieron algunas placas decorativas debido a la oxidación y rotura de sus anclajes, básicamente, debido a la falta de drenaje del interior de la misma, que acumula agua, y que se agrava con la sal y se extiende en los inviernos con heladas. La aparición de patologías no puede considerarse normal pero tampoco es algo extraordinario. Y existen cauces para su resolución. Los arquitectos y demás técnicos estamos cubiertos obligatoriamente por seguros de responsabilidad civil, y los contratistas también, sobre todo los que trabajan para la administración pública. Si no hay acuerdo entre las partes, deciden los tribunales y listo.
Esta pasarela, además de ser un elemento arquitectónico premiado varias veces (“Architecture students award 2011”, Construmat 2011, VIII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo 2012, finalista premios FAD 2011, entre otras cosas por su rigor estructural, etc.), es una infraestructura básica de la movilidad de Pamplona.
Lo que en principio parecía una patología menor, resoluble sin costo para el ayuntamiento con acuerdo de las partes, se complicó en su momento por la aparición de un informe que, excediéndose en su objetivo original, puso en duda el diseño y el cálculo de esa estructura premiada, como he dicho antes, por su rigor estructural. Dos años después, un nuevo informe, al que se nos ha negado el acceso, pero cuyos términos se han publicado en nota de prensa, vuelve a poner en duda su capacidad estructural.
Ambos informes recomiendan el cierre de la pasarela, y como consecuencia del primero y ahora del segundo, la pasarela permanece cerrada más de dos años. Cerrada para su tránsito por arriba pero abierta para su tránsito por debajo, lo que ya es o una contradicción o simplemente una temeridad. Y se escuda el equipo de gobierno municipal en que no quieren intervenir en la misma, reparándola, para no interferir o empeorar la situación jurídica del ayuntamiento en una posible reclamación judicial.
Imaginen un siniestro en otra infraestructura básica. Imaginen una rotura en el tubo que suministra agua de Itoiz desde la potabilizadora de Tiebas a Pamplona. E imaginen, que la Mancomunidad, para no empeorar la situación judicial frente a la constructora del tubo y los ingenieros proyectistas y directores, dejasen a Pamplona sin agua de Itoiz durante varios años. Y se quedaran tan anchos.
No es admisible, desde un punto de vista de gestión o político, que esta infraestructura básica esté cerrada, que no se hayan adoptado las medidas correctoras necesarias, que no se hayan reparado las patologías y no se haya reabierto sin dilación. Las reclamaciones judiciales después. El ejemplo del agua de Itoiz puede parecer extremo pero es ilustrativo. Significa que este equipo de gobierno actual no valora lo más mínimo la pasarela de Labrit como una infraestructura básica de movilidad. La considera un adorno prescindible al que no debe destinar ningún recurso previo a la sentencia de un juzgado o al pago de un seguro.
Existe un ejemplo reciente y revelador. Ha surgido recientemente una controversia sobre el proyecto entregado por los técnicos ganadores del concurso para la reforma del palacio Redín y Cruzat para albergar el proyecto Plazara. El Ayuntamiento ha tirado por la calle de en medio, ha hecho un proyecto con sus propios técnicos y, en menos de dos meses, ha adjudicado las obras de reforma. Ni pensar en esperar a una sentencia judicial sobre el litigio. Esa llegará a su debido tiempo, pero la obra se inicia ya.
Es más importante el Plazara, un gaztetxe gratis para amiguetes de Bildu y Aranzadi, que la pasarela, que sirve a todos los ciudadanos.
La pasarela de Labrit es una obra emblemática, arquitectónicamente de primer orden, más que premiada y reconocida, incluso por su valor estructural, básica para la movilidad de la zona, junto con el ascensor del Natación y un verdadero éxito de la época Barcina.
Si hay miedo sobre su seguridad, para abrirlo basta con apearlo con los andamios que se utilizaron para su construcción, garantizando su seguridad por arriba y por abajo, como se hace con cualquier construcción de cuya estabilidad se duda.
¿Qué le pasa a la pasarela de Labrit que la hace distinta de otros edificios? No sé si ustedes lo intuyen, yo sí.